Antes de intentar vivir la vida cristiana, es fundamental entender cómo fuimos diseñados para funcionar. Muchos creyentes tienen el fundamento correcto (la salvación en Cristo), pero construyen su vida diaria con materiales débiles simplemente porque no comprenden su propia naturaleza. Para operar correctamente en el Reino, primero debemos leer el "manual del Fabricante".
La Biblia revela que no somos un accidente biológico. Fuimos creados con un diseño intencional y complejo: Espíritu, Alma y Cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23). Entender la función de cada parte es la clave para dejar de vivir dominados por las emociones o los impulsos físicos.
El cuerpo es nuestra "casa" temporal. Es el vehículo legal que necesitamos para interactuar en el mundo físico. A través de los cinco sentidos (vista, oído, tacto, gusto, olfato), el cuerpo nos conecta con nuestro entorno material. Sin embargo, tiene una limitación crítica: el cuerpo solo percibe lo físico; por sí solo, es incapaz de conocer a Dios,.
El alma es nuestra personalidad, el asiento de nuestro "yo". Es lo que nos hace individuos únicos y se compone de tres áreas vitales:
• La Mente: Nuestro intelecto y pensamientos.
• La Voluntad: Nuestra capacidad de tomar decisiones.
• Las Emociones: Lo que sentimos. A diferencia de los animales, que tienen cuerpo y alma (instintos y emociones básicas), el ser humano posee una tercera dimensión que lo distingue como "Imagen de Dios",.
Esta es la parte más profunda de nuestro ser, el "Lugar Santísimo" interno. El espíritu fue diseñado exclusivamente para tener comunión con Dios. Antes de conocer a Cristo, esta parte está "muerta" (desconectada, como un foco apagado). La salvación ocurre cuando el Espíritu Santo entra en nuestro espíritu humano y "enciende la luz", dándonos la capacidad de percibir y conocer a Dios.
El Verdadero Conflicto: ¿Quién está al mando?
El gran problema de la vida cristiana es el desorden en la cadena de mando.
• El Diseño de Dios: El Espíritu Santo guía a nuestro espíritu humano, nuestro espíritu gobierna al alma (mente/emociones), y el alma dirige al cuerpo.
• La Realidad Común: A menudo permitimos que el cuerpo (apetitos) o el alma (sentimientos) dicten nuestras decisiones, silenciando al espíritu.
¿Quieres aprender a alinear tu vida interior y vivir "de adentro hacia afuera"?